Hubo muchas razones para que esta segunda edición del Soul Food Fest se fuera al carajo. Primero la rotura de una tubería enorme de la red de saneamiento, que obligó a una obra de urgencia a tan solo unos palmos del escenario. Luego la persistente amenaza de lluvia, que se mantuvo hasta un par de horas antes de la hora del comienzo. Y, además, reveses varios, como cámaras de refrescos que no funcionaban; grifos de cerveza que disparaban los diferenciales y una mesa de sonido que se empeñaba en desprogramarse. Pero, en el último momento, todos los reveses se solventaron y el festival resultó emocionante, memorable y muy muy bluesero, que era lo que se pretendía.
Desde la Asociación Cultural Great River Road le tenemos un cariño especial al Soul Food Fest, ya que fue el primer evento que organizamos en un escenario tan majestuoso como el Auditorio Caló de s’Oli, con ese mar de fondo espectacular. El primer año presentamos el libro ‘Comer y cantar. Soul, food & blues’, de Héctor Martínez, con el propio autor relatando anécdotas gastronómicas de los estados sureños y los campos de algodón, y dos grandes guitarristas y cantantes a su lado, interpretando los viejos blues que aparecen en la obra: Chino Swingslide y César Crespo. Ya por la tarde, actuó la banda ibicenca de rock americano Uncle Sal, que es una de las más prestigiosas y solicitadas por festivales de todo el país. Y, como no, se guisó un gumbo a la manera de Nueva Orleans, para todo el público.

¿Qué podíamos hacer para mejorar estos precedentes para la segunda edición? Estaba difícil, pero al menos trataríamos de igualarlo. La primera decisión fue provocar el renacimiento de una banda mítica del barrio de ses Païsses, en Sant Antoni. Kamikaze llegó con cuatro de sus miembros originales y se metió al público otra vez en el bolsillo, 23 años después de su retirada oficial, cosechando tal éxito que seguramente provoque que, a partir de ahora, volvamos a verlos a menudo sobre los escenarios.
Kamikaze se fundó en 1985 como quinteto y a lo largo de los años llegaron a ser legión. El miércoles, sin embargo, subieron cuatro de sus músicos originales al escenario y se salieron: Rafi Parra (voz y armónica), Toni Vicens (guitarra), Pedro Montero (bajo y coros) y José Miguel Carlos (batería y coros). Los presentó nuestro presidente, Paco Bobberman, que dijo que el Soul Food Fest, que coincide con el Día de la Hispanidad, es un evento concebido para aquellos que no disfrutan viendo desfiles militares por la tele. A alguno le provocó urticaria.
Kamikaze, en definitiva, ofreció un recital con todos sus temas conocidos, esos mismos que los llevaron a ganar el Estiu Jove 92, en el verano de las Olimpiadas de Barcelona, convirtiendo el premio en un álbum. También interpretaron algunas versiones de sus artistas favoritos, como Rosendo, Los Suaves o Esturión.
Tras el recital del grupo ibicenco, Betterman DJ se ocupó de animar la fiesta con un potente repertorio que no dejó que la atmósfera se enfriara en ningún momento. También se instaló un puesto de venta de vinilos, en colaboración con la Asociación Retro, y el food truck de perritos calientes Sa Trugeta, con Carlos a los fogones.

Mientras tocaban los Kamikaze, el chef Aitor Bluelehendakari se ocupó de cocinar un arroz jambalaya para unas doscientas personas, que estuvo listo justo al acabar el primer concierto y que se agotó. Todo el mundo coincidió en que le salió redondo y especiado con la potecia necesaria, como corresponde a un auténtico plato de la gastronomía cajún. Aitor ya se puede ir preparando para el año que viene, que no se libra de nosotros.
Tras la degustación, llegó el segundo concierto, que resultó impactante por la calidad y el estilo auténticamente sureño desplegado por el cantante y armonicista estadounidense Greg Izor, junto a una banda con un nivel de calidad que pocas veces se ha visto en la isla. Le acompañaban los guitarristas Martín Buguez y César Crespo, este último repetidor de la primera edición y ambos muy conocidos en el circuito de blues del país; el fabuloso bajista Christian ‘Metrónomo’ Morana, que toca este instrumento como si fuera un contrabajo y le saca prácticamente el mismo sonido, y el gran batería David Barona, una de las principales figuras del blues de Ibiza, que acompaña a la percusión a los grandes maestros del género que aterrizan por la isla.
Hubo blues de todos los estilos y tendencias, soul y un repertorio en el que los músicos proponían constantes alternativas y duelos, arrancando los aplausos del público. Hay que tener en cuenta que Izor tiene un montón de álbumes publicados y que ha colaborado en otros discos con músicos y bandas tan conocidos como Bonnie Raitt, Eric Lindell, Mike Schermer, Chris Ruest, Charlie Terrell and the Murdered Johns, Little Elmore Reed Band, Charlie Cruz, Chris Robertson and the Socket Rockets, John Creech, Carson Brock o Bret Coats. El público se quedó con ganas de más, pero luego, mientras Betterman DJ seguía animando la tarde hasta el anochecer, todos los integrantes de la banda se quedaron departiendo con el público como si fueran uno más. Se nos hará muy largo esperar hasta el año que viene, para volver a disfrutar de otra fiesta gastronómico-bluesera como ha sido esta.

Solo podemos expresar nuestro agradecimiento a todos los músicos que nos acompañaron y al dj, y también al público por acudir masivamente, incluidos muchos amigos.
También queremos dar las gracias a toda la gente que lo ha hecho posible, empezando por el Ayuntamiento de Sant Josep, con Cristina Ribas y Gerardo Marín a la cabeza; al equipo de Sonitec que instaló el sonido, al técnico Pep Prats ‘Beneton’ por su espectacular trabajo, al chef Aitor Bluelehendakari (te debemos una parada en ese sitio de techo ajedrezado y lo sabes), al equipo de la barra, con Miriam, Denise y Martina, que hizo que todo funcionara como un reloj, a la Asociación Retro, a Sa Trugeta y a tantos otros colaboradores y patrocinadores, como Can Jordi Blues Station, Pinturas Real y Colores de Bes. Si nos olvidamos de alguien, que nos perdone.
Paco Bobberman, Joan F Ribas, P. J. González y Xescu Prats, los cuatro románticos que hemos impulsado este experimento llamado Great River Road, surgido exclusivamente desde la ilusión y el amor por la música, reiteramos nuestro agradecimiento a todos y todas por tantas emociones. ¡Nos vemos el 12 de octubre 2023!
Terminamos con una espectacular galería de Joan F. Ribas:





















