Ni en nuestras mejores expectativas esperábamos una quinta edición del Rock Island Festival con una intensidad musical como la vivida el sábado en el Auditorio Caló de s’Oli, que tenemos el privilegio de organizar desde Great River Road, junto con el Ayuntamiento de Sant Josep. El concierto acabó el público frenético, bailando y saltando en las gradas y la pista de madera frente al escenario, y con la comida y la cerveza prácticamente agotadas. Pero lo más destacable fue la sensación de haber vivido una jornada musical muy difícilmente mejorable, por la calidad aportada por las cuatro bandas.
Desde la organización nos impusimos como prioridad el cumplimiento escrupuloso del horario, ya que 20,30 horas había previsto otro concierto en el interior del Auditorio, que era parte del ciclo ‘Dies Musicals’ del Consell Insular d’Eivissa, con la formación de jazz Half Blood Trio.

A mediodía, Betterman DJ encendió los platos y, desde el principio, ya puso al público a tono para cuando comenzara la primera banda. Sólo una de ellas era de Ibiza, y queríamos que las de fuera sintieran que se les quedaba el listón muy alto. Y así sucedió con Soul Doctor, que no pudo ser mejor elección. La banda de Matteo Crocetti, gran guitarrista y voz principal con unas capacidades asombrosas; Gabriel de Miranda, zurdo que realiza punteos a una velocidad increíble sobre una guitarra de diestro; Matthaüs Ullrich, gran bajista y magnífico cantante con unos agudos únicos, y Alain Ladrón de Guevara, gran maestro cubano de la batería, volvió a dejarnos sin aliento.

Algunos integrantes de las tres formaciones bilbaínas que vendrían después se deshacían en elogios, como, por ejemplo, el gran guitarrista de blues Ibai García, que comentaba lo difícil que resulta que un grupo suene así de potente. Ofrecieron el mejor arranque y el público, que fue ampliándose sustancialmente a medida que avanzaba esta primera tanda, gozó intensamente con sus versiones de Terence Trent d’Arby, Seal, Rai Thistlethwayte y otros maestros del soul y el funky.
A las 14,30 horas comenzó la segunda formación y primera bilbaína, dispuesta a ofrecer una sesión country de las que hacen época, algo a lo que en Ibiza estamos poco acostumbrados. Arnay & The Honky Tonk Losers suenan como salidos del propio Nashville y con siete personas sobre el escenario ofrecieron un sonido espectacular, plagado de matices. Ofrecieron canciones propias, compuestas por el cantante y guitarrista acústico Arnau Coderch, antiguo líder de la formación The Wilder Company y que ha pasado buena parte de su vida tocando country por el mundo, incluida una etapa en Austin (Texas), así como versiones de clásicos del género que acabaron derivando hacia un sonido más actual, a lo Blackberry Smoke.

A Arnau lo acompañaron el citado guitarrista Ibai García, que acaba de lanzar un sólido álbum de blues eléctrico, Pedro Larrauri al bajo, Íñigo Elexpuru a la batería, Leire García a los coros y la percusión, Israel Santamaría a los teclados y, finalmente, Aleix Garriga a la pedal steel guitar, singular instrumento que aún no habíamos visto en Caló de s’Oli y que, como él reside en Barcelona, se trajo a la isla en ferry. Sonó increíble. Un verdadero espectáculo que incluyó los temas de su reciente EP First of All, que el público tuvo oportunidad de adquirir y llevarse a casa en el puesto de merchandising, donde también había productos de las otras bandas, como discos, camisetas, bolsas serigrafiadas…
Pocos minutos después de las 16 horas, Gonzalo Portugal y su grupo tomaron el relevo. Ofrecieron un concierto de rock puro y eléctrico, en el que la guitarra de Portugal cobró buena parte del protagonismo y que en algunos momentos recordó a los conciertos de los grandes guitarristas de los 70, como Rory Gallagher. El líder de la formación apareció por la mañana a probar sonido con una camiseta del Athletic de Bilbao, que por la noche se jugaba la Copa del Rey frente al Mallorca, y no solo ofreció un recital como para estar orgulloso, sino que además vio ganar a su equipo en un bar cercano al auditorio.

Portugal es uno de los cantantes y guitarristas más admirados del norte de país. Permaneció 16 años al frente de la banda Last Fair Deal, con tres álbumes a sus espaldas y otras muchas colaboraciones de estudio con artistas de todo el país, y recientemente ha emprendido una carrera en solitario. Sobre el escenario presentó el EP On My Way, acompañado de Mikel Azkargorta (bajo), Aritza Castro (batería) e Israel Santamaria (teclado y voz). Santamaría acababa de actuar también con Arnau Coderch y su grupo, y Coderch también fue percusionista de The Renegados, la última banda de la tarde. Por lo tanto, resulta fácil establecer la complicidad existente entre las tres formaciones bilbaínas y cómo eso se tradujo en un fenomenal fin de semana de convivencia.
La guinda la puso The Renegados, con un repertorio de hard rock de los setenta que, aderezado con la estética de los integrantes de la formación, parecían directamente teletransportados de hace medio siglo. Ofrecieron un rock crudo y potente, a través del cual el público pudo conocer la fuerza de los tres EP que llevan publicados: Dead Man’s Hands (2019), Desde el agujero (2022) y En la tierra de la serpiente y el rifle (2023).

Alternaron versiones en inglés con canciones en castellano, con mucha distorsión, punteos de guitarra doblados y la voz potente del cantante y guitarrista Mick Mcguire. A su lado, Hal Marston (guitarra), Dave Duffy (bajo) y Wild Arny (batería). Para el público, fue toda una sorpresa contemplar una banda con semejantes cualidades, esa estética hippy-rockera y unas reminiscencias tan setenteras.
La música en vivo terminó poco después de las 19 horas, quedándose Betterman DJ a rematar la tarde. Durante la hora que estuvo pinchando, de allí no se movió prácticamente nadie.

Desde Great River Road queremos dar las gracias a todos los artistas que participaron en el espectáculo, a Betterman DJ que siempre lo borda y muy especialmente al público, que volvió a disfrutar y llenar las gradas, y entre el que había una importante representación de músicos de la comunidad local. También subrayar el gran trabajo de los Food Trucks de Sa Trugeta y compañía, el excelente sonido aportado por la empresa Ibiza Pro DJ, a Ricard Bofill (Ric Jazzbo), por su maravilloso cartel y logo, a Denise y Peter por los puestos del mercadillo de complementos y vinilo, a Pep y Pascual por su impagable ayuda, a Albert Oliva por cedernos sus guitarras, a Can Jordi por su colaboración y, muy especialmente, al Ayuntamiento de Sant Josep de sa Talaia, por hacer posible un festival que, aunque nos da mucho trabajo, nos alegra la vida.
¡Nos vemos en 2025!
A continuación, una galería con más imágenes de Joan F. Ribas:
































